Sumisión
Etiquetas: adolescente, cadenas, deseo, Inicio, llantos, Sangre, sensual, sorpresa, víctima
: decisión de permanecer en un estado hostil por imposibilidad de ver un futuro distinto por comodidad o por experimentar una ceguera emocional.
Oscura habitación en la lejanía del mundo, ruido a huesos colisionándo, pensamientos fortuitos y sensaciones extrañas. Corazón cegado.Decisiones erradas y caminos inciertos. Perdidos en el tiempo finito, escapados de una pesadilla los hechos se suceden. La razón de un latido, ajeno al duelo, se escapa en los silencios. Las miradas ocurren pero no son vistas. Las palabras se pierden en el abismo. Abismo oscuro.
...
Unos hermosos ojos fuera de orbita.
Los perfectos dientes apretados con fuerza.
La respiración furiosa.
Del cuerpo emanaba pasión.
Los músculos brillaban a la luz de la luna que se colaba por la ventana.
El pecho latía fuerte debajo de la piel.
Una gota de sudor le recorría la cara,
y caía para dejar paso a la siguiente.
La piel estaba tersa, pero resbalosa por el calor.
Yacía bajo su fuerza.
Las manos apretaban el cuello con desesperación.
La sangre presionaba por debajo de la sien.
El perfume era mas intenso.
Los ojos eran ahora mas grandes.
No ofrecía resistencia.
Es como debía ser, como quería.
...
...
La cara que él veía era de aceptación, de sumisión.
Ver eso le molestaba aún más.
...
...
Casi no había oxígeno ya.
Su vista se nubló y él se perdió en la bruma.
Justo cuando la nube se hizo mas oscura, cuando lo dejó de ver, apareció una duda.
¿Porqué?
...
: decisión de permanecer en un estado hostil por imposibilidad de ver un futuro distinto por comodidad o por experimentar una ceguera emocional.
Oscura habitación en la lejanía del mundo, ruido a huesos colisionándo, pensamientos fortuitos y sensaciones extrañas. Corazón cegado.Decisiones erradas y caminos inciertos. Perdidos en el tiempo finito, escapados de una pesadilla los hechos se suceden. La razón de un latido, ajeno al duelo, se escapa en los silencios. Las miradas ocurren pero no son vistas. Las palabras se pierden en el abismo. Abismo oscuro.
...
Unos hermosos ojos fuera de orbita.
Los perfectos dientes apretados con fuerza.
La respiración furiosa.
Del cuerpo emanaba pasión.
Los músculos brillaban a la luz de la luna que se colaba por la ventana.
El pecho latía fuerte debajo de la piel.
Una gota de sudor le recorría la cara,
y caía para dejar paso a la siguiente.
La piel estaba tersa, pero resbalosa por el calor.
Yacía bajo su fuerza.
Las manos apretaban el cuello con desesperación.
La sangre presionaba por debajo de la sien.
El perfume era mas intenso.
Los ojos eran ahora mas grandes.
No ofrecía resistencia.
Es como debía ser, como quería.
...
...
La cara que él veía era de aceptación, de sumisión.
Ver eso le molestaba aún más.
...
...
Casi no había oxígeno ya.
Su vista se nubló y él se perdió en la bruma.
Justo cuando la nube se hizo mas oscura, cuando lo dejó de ver, apareció una duda.
¿Porqué?
...
Brainstorm #
Etiquetas: Inicio, kaitos, Sangre, sorpresa, víctimaHoy... La mente en blanco, que lindo suena eso. La mente en nada, en nada de nada. Blanco. Blanco papel. Tiza. Blanco...
No, mi mente nunca se queda en blanco. Piensa en blanco, que no es lo mismo.
...
No, ni siquiera en los exámenes... En esos momentos de incertidumbres piensa en lagunas llenas de typhas, y junquillos. En las orillas, líneas enredadas en las plantas sumergidas. Piedras de construcción y vidrios rotos.
Sol fulguroso, pero se cierne esta oscuridad eterna.
Rayos tiemblan en mi cabeza, en el interior de mis huesos.
Y me quedo inmóvil por dentro. Muerto. Pero no se nota. Me muevo al son de los cuerpos. Si hablo es para decir las cosas que deberían ser escuchadas en momentos como ese. Si me muevo es para mover las cosas que tienen que ser movidas en momentos como ese.
Creo que disimulo el miedo y la vergüenza así, pero estoy quieto realmente. Frío. Muerto.
...
mirando a mi alrededor,
temeroso,
camuflándome en cada paso
con confianza
y seguridad.
La mochila está pesada, y está camuflada también.
Se le rompió una correa, me quema la cara.
El sol está fuerte. Me duele la espalda.
Con una mano cruzada en el pecho sostengo la correa rota.
Sigo caminando mirando sin mirar.
Entre todas las cosas que cargo en la mochila hay un pabilo ceroso pero que está húmedo, no se enciende. Hay un alajero barato lleno de cosas diminutas, tesoros de niñez que tapan el doble fondo.
Debajo está el mecanismo de la caja de música. Pero está dañado.
Hay un león bebé muerto, pero que sigue vivo. Una sandía reventada, con las semillas desparramadas. Una botella de kerosene vencido. Un alacrán. Una pluma de gallo seco. Un ronquido. Una escapada en la madrugada. Silencio. Café batido. Mucho ruido. Una escalera. Un short con números. Otro de dos colores. Una hoja de palta. Una película con un barco en el mar. La luz "cortada". Patio.
Cena multitudinaria. Una pregunta. No. Calor, mucho calor.
Vueltas carnero. Un perfume a carne dulce. Una suave caricia en la boca. Jugar a las escondidas. Descanso.
Una barricada en la puerta. Tarzán. Un sillón viejo, forrado en una tela sintética que raspa. Errores, muchos. Un ritual para que llueva. Agua en una botella. Dos gorriones muertos. Una trampera. Cajones de manzanas con alguna podrida. Podredumbre húmeda (Erwinias carotovoras).
Una habitación nueva, chica. Oscuridad húmeda. Luz caprichosa. Enojo. Vergüenza. Enojo. Terrome, terrome, te sin, te san, terrome, terrome, te pum, Bajá! Iguales. Sigue. Frenesí. Puerta de entrada. Alboroto. Cuernitos de grasa. Risas.
Otra habitación nueva. Un altillo. Una espina. Mala espina.
Un cartón. Papel de diario. Revistas envueltas en él. Desconfianza. Dos perros. Otra escalera, oscura, peligrosa, tenebrosa. Una habitación enorme, desordenada, sucia, quizá con ratas. Una ronda. Sorpresa. Un estallido.
...
Una salida nocturna. Un cabaret de cuarta. Susto. Primera fila. Una mano. Retos. Corridas. ¿Adultos? No, jueguitos de video. Regreso complicado. Viaje largo en un colectivo frío. Reproches infantiles. Enojo. Descenso apresurado en el viaje interrumpido. Me siguen. Los pierdo. Se pierden y no me importa, me alegra. Noche oscura, y fría. Regreso salvo. Remordimiento por los perdidos lejos en la noche fría. Me apaño. Duermo
...
Un llamado. Otro secreto. Pollo. Con asco. Dolor. Molestia. Mas que antes. Se acumula. Una evidencia estúpida. Una respuesta rápida e inteligente. Crimen. Secreto.
...
¿En Blanco? No, nunca.
Después leí en otro blog algo que llevó a mi mente hacia otro lado, y como ocurrió todo muy seguido decidí seguir con el brainstormig, ahora en otro área.
...
Miedo siento... Piedras debajo de la piel. Púas en los ojos. El cerebro ardido y entumecido. Las manos sin tacto. Los labios partidos siento...
Sentir CON la otra persona. Sentir a LA otra persona. En algún momento sentir otro corazón, otra alma, otra piel. ¿O es que no se siente nada? ¿Será normal no sentir? Bueno en verdad yo siento, si, no es que no sienta nada. Siento inseguridad, vergüenza, miedo. Seguramente es tanto lo que siento que no me dejo disfrutar. ¿Será que no puedo? ¿Pude alguna vez? Me recuerdo. No recuerdo a nadie mas. No recuerdo que nadie me haya pasado su placer. No recuerdo haber sentido el placer de la intimidad, del sexo. ¿Será por eso el miedo? Pero, yo sé que soy sensible a las palabras a los gestos, a las miradas... Mi cerebro es una cajita de sorpresas, con obstáculos y pequeños moldes, con vallas... Tendré que entrenarme en esto.
uuuuhhhh
¡En este momento quiero borrar todo!
¿Y porqué carajo no borré esto en lo de Rogelio? ¡Miraba para otro lado, y listo!
No sé.
Celda
Etiquetas: adolescente, kaitos, sorpresa, víctimaMe acerqué a la pequeña cárcel, sin puertas ni ventanas. Una cárcel que es sólo un cubo de concreto, en el que él fue encerrado.
Quité el seguro y des-sellé la puerta secreta.
Lentamente la abrí. Con la linterna iluminaba muy poco en la fría oscuridad del pequeño escondite. Tinieblas y oscuridad es todo lo que recuerdo haber encontrado.
Él no estaba.
Me quedo perplejo. Cautelosamente revisé todos los rincones de la diminuta habitación. Habitación sin muebles, nada más que piso, paredes y techo.
No encontré ninguna fisura por la que pudiera haber salido. ¿Habrá sido él más pequeño de lo que lo recordaba y cuando abrí la puerta se escapó entre mis piernas sin que yo lo notara?
Un escalofrío subió por mi espina.
Salí corriendo y miré a mi alrededor. Nada. Observé con detenimiento todo lo que me rodeaba. Con asombro descubrí que en todo puedo reconocer las pequeñas marcas de sus manos.
¿Hacía cuánto se había escapado? Giré sobre mi mismo y mi corazón se detuvo. Un dolor en el pecho me impedía respirar.
Había sido engañado todo este tiempo. Los horizontes que observaba se elevaban como grandes muros cuyo techo se escapaba a mi vista.
Yo estaba encerrado.
Una prisión tan grande como podía ver, que había sido disimulada todo este tiempo en el que me ocupaba en otras cosas. Disimulada con un espejismo de libertad y control.
Mi corazón seguía sin latir, los ojos me pinchaban, la respiración entrecortada por el dolor, nada me dejaba pensar con claridad.
Caminé torpe y lentamente hasta una de las paredes. Al llegar, con mis manos sentí su áspera oscuridad. Eran firmes y frías. Sólidas. Lentamente me moví tocando el muro, buscando alguna grieta, alguna forma de escapar.
Pero no lo encontré.
Agonicé días enteros. No comí ni bebí nada. No hablé.
...
Hasta que junte fuerzas para volver a revisar cada centímetro de los muros, permaneceré atento y descansado. Tiene que haber una forma de salir. Una falla, un mecanismo que me permita escapar.
Al fin y al cabo, yo me equivoco y fallo en tantas cosas, ¿porqué el muro sería perfecto? Tiene que tener un punto débil.
Tendré que caminar, cuidadosa y minuciosamente, por las paredes y los techos hasta encontrar la manera de salir. Tengo que descansar. Va a ser una tarea agotadora.
Desfalco
Etiquetas: adolescente, comedia, llantos, sorpresa, víctima...
Ahora resulta que yo no dije nada. El que había hablado era ese. Ese inverbe que no supo, no pudo tomar una desición pensando en mi.
Pero claro, que le importaba a él, si su tiempo se terminaba.
Ahora estamos acá sentados los dos, el mocoso y yo. Uno con las manos sucias, el otro con el corazón roto.
La víctima ahora es victimario, me sienta en el banquillo de los acusados. Y yo me descargo, me defiendo.
...
(Llantos)
...
La doctora dice que va a ser una operación difícil, larga y complicada, como viene siendo hasta ahora, pero que esta vez, por fin puede tener un final.
...
El hada madrina no puede hacer nada, sus magias no funcionan. ¡Malditos gnomos! Me han robado tanto, ahora le roban a ella su varita.
....
Mi otra mejilla ya está abofeteada, es hora de resolver las cosas, arrancar de raíz las malezas, y dejar sobre la mesa sólo los frutos que se puedan digerir.
...
Me pongo la barba y las botas de cuero de potro, mascando rapé salgo a resolver las cosas, a los golpes y con riesgo de salir herido de muerte. Me acerco con mi facón oxidado,
...
...
(Sangre)
...
(Me caí)
Aturdido
Etiquetas: adolescente, deseo, kaitos, llantos, sorpresa, víctimaNarración de colapso nervioso
Cierro la puerta diciendo:
"Ya no te quiero en mi vida"
...
(Risas)
...
Alguno de ellos siempre me acompaña.
Hoy estoy con él.
Pero no estamos de ánimo como para hacernos compañia.
Diecinueve horas,
Veinticinco minutos,
Dos segundos.
Solo.
Encuentro piel muerta debajo del cadáver.
Me sorprendo.
Un viento helado llega a mí desde las rías.
La sangre recorre mi cuerpo.
Cae perpendicular al piso.
Ya no hay viento que la pueda mecer.
Me pierdo en la ciudad que mas conozco.
Luego recuerdo que me encuentro a unos metros del mundo.
Estiro un brazo, una pierna.
Otro brazo, otra pierna.
Una mano.
Posición fetal.
...
El rocío moja mis pies.
Germino.
...
No sé cuántas horas,
No sé cuántos minutos,
No sé cuantos segundos.
Vacío
Sólo recuerdo que dos veces dije
"Gracias, no tengo hambre"
Pero no recuerdo haber comido.
Tres días,
Cuatro horas,
Treinta minutos,
Diecisiete segundos.
Golpean la puerta.
Apreciación sentimental de reacciones pedagógicas al estímulo emocional
En el semáforo
Etiquetas: adolescente, autosatisfacción, deseo, primera vez, sensual, sexo, sorpresa, víctimaAmarillo
Rojo
Acción!
Hace rodar una bola de cristal por sus fuertes brazos.
Recorre su nuca con destreza.
Baja hasta su mano sin pestañear.
Regresa por dónde vino, se detiene un instante en el aire.
En sus ojos celestes se refleja el cristal.
Ella lo mira.
Atraviesa su torso transpirado.
Él guarda la bola de cristal en su gorra de un sólo movimiento y sin tocarla con las manos. Y se acerca.
Ella le ofrece más que unas monedas. Lo deja servirse de entre sus pechos unos billetes.
Anonadado, estira su mano hacia el interior del auto. Duda. Y estira más sus dedos.
Ella goza.
La roza con sus manos transpiradas. Una gota de transpiración le recorre la frente y cae en su mejilla.
Ella gime.
Él se sobresalta, retira su mano. Está sorprendido.
Ella se acomoda, se estremece en el asiento. Abre sus piernas invitando al extraño. Se muerde el labio. Se acaricia lujuriosamente.
Él despacio vuelve a estirar su mano.
Ella lo toma con firmeza, y lo acerca.
