Hace un tiempo alguien me dijo que le gustaría poder ver como era yo a los 20 años. Contesté que en ese entonces yo era un boludo, aunque claro, no tan boludo como lo soy hoy. Era más bien tímido y algo retraído. ¿Retrasado? Puede ser.
Ayer estaba caminando por las calles de Almagro y recordé esa charla. Y mientras sentía llegar el fresco ventarrón, húmedo antecesor a la tormenta, volví a escaparme en uno de esos flashbacks en los que el cerebro parece abrirse paso entre todos los recuerdos y traerlos tan límpidos y vívidos como si estuvieran ocurriendo en ese instante.
Recordé mis tardes y mis noches leyendo y escribiendo. Me recordé sentado en el piso, usando la cama de respaldo mientras leía una novela de Dick Frances. Luego me vi sentado tipeando, con los ojos algo desorbitados.
Hubo una época en la que solía pasarme horas escribiendo frente a la computadora. Había empezado a escribir mi propia novela y estaba tan entusiasmado y abstraído en la tarea que podía saltearme cenas y desayunos. Para el final del verano del 2001, había escrito poco mas de 100 páginas de una historia que tenía comienzo, nudo y desenlace. 100 páginas, en Verdana 11 a simple espacio. Recuerdo los personajes, Matt, Kathlin y Andy; si, sajones. La historia estaba escrita en inglés.
En ese entonces, mi hermano menor, decidió formatear la computadora sin avisarme. Claro que él tenía sus razones, pero eliminar todo lo que yo había escrito era demasiado castigo. Es un dolor que aún hoy me llega, saberla borrada. Sólo quedaron unas hojas impresas. Había tomado la determinación de llevarle a mi profesora del instituto un capítulo por mes para que lo corrigiera. Esas hojas, con las correcciones es lo único que queda.
Claro que no era una gran novela. El vocabulario y los recursos con los que yo contaba, si bien supongo que eran bastantes, siempre y aún hoy, son limitados y algo viciados. No obstante lo cual, mi primera y única editora, quedó conforme.
Recordé. Recodé la historia y el final. Y entonces el fresco de la tormenta se volvió un calor sofocante.
Tormenta de verano
Insight
Hoy mi hermano aprendió a ver. Pasó sin darnos cuenta. Habíamos almorzado debajo de la glorieta toda florecida, y así sin más dijo: ‘Esa hoja entre las ramas es una mariposa’. No dijo ‘parece’, dijo ‘esa hoja es una mariposa’. Y no se refería a que una mariposa pareciera una hoja; sino al hecho de que una hoja era, en su realidad, una mariposa. Flotando entre las ramas de un rosal, bailando entre las hojas que sí eran hojas. Encontrándose entre la brisa del viento primaveral, con esos hilos plateados de alguna araña descuidada, jugando al juego de todas las mariposas.
Sorprendido, el café de arándanos se escurrió de mis labios. La cara de asombro subió raudamente por mi cuello tieso. Todo el universo cambió sus colores a estridentes magentas y voluminosos cyanes. Los dragones surcaron el cielo como de costumbre, pero en esta oportunidad llevaban canastas de semillas pintadas, y en ellas llevaban las flores que iban soltando en señal de festejo.
Luego de la hoja que era mariposa, llegaron los patos que eran duendes y las libélulas que eran hadas. Las historias de sus viejas hazañas no se hicieron esperar y pudimos compartirlas durante toda la tarde. Al caer la noche, con el último mate, el Universo parecía en calma, y todos supimos que era momento de volver a renovar nuestros votos de niños. Cada cual encontró un lugar cómodo para dormir, esperando que los sueños nos trajeran nuevas historias y nuevos héroes.
(...)
Inestable
Aprendí a no desearte, pero a veces me acuerdo.
Encontré la manera de no buscarte, pero a veces me encuentro.
(...)
Prefacios
Las calles de Buenos Aires se pierden en los pasos de los visitantes de otros mundos. En sus perfumes viajan aniñadas las huellas de su pasado infiel sobre el regazo de sus madres, fértiles esgrimas de la historia, doncellas apátridas que consiguieran su cometido de perdurar, anclarse, expandirse, multiplicarse y dividirse. Gestos de desaprobación, de repulsión quizá, se ciernen sobre las huestes de los que surcan las rutas por sobre el cruel asfalto. Ladridos hacinados encuentran eco en pares, faustos ágapes de insultos e inverosímiles discursos despojados de vida.
La quintaesencia de las discordias, la ausencia de esencias, el código abyecto del maniqueísmo político y social. Huir del mal para unirse al bien. Rechazar la realidad para acercarse al esplendor, la genialidad, la fortuna. Ocultarlos en tierras tartáricas. Vomitar sobre la pobreza para asumirse ricos, distintos, elevados. Pisar las cabezas de los arrastrados para subirse al trono de los elegidos. Expandirse hasta el infinito, para abolir lo sucio, lo inculto, lo viejo, lo feo. Revolcar sus cabezas en el barro, destruirlos. Ser distinguido del resto, ser distinto, ser mejor.
Yo el sabio. Yo el rico. Yo el feliz. Yo el justo. Yo el puro. Yo el ídolo. Yo el bueno.
(...)
Fragments (consider revising)
She was wearing a bright green dress at the church. Then in the road a black men suit. From one point to the other, there was more than twenty kilometers of distance and there have been less than ten minutes between the incidents. There is no human way to be in these two places at those times. But somehow she did it.
...
I was waiting for him in a bar. The second coffee was also as cold as the first one I've drank. I decided to wait just one more minute. It was not a surprise for me his absence. He usually is too much messed up for a call warning about his agenda modifications. I, always have good excuses for keep on waiting and to keep on trying.
...
Stan asked me out. He is the first man to ask me out since my husband died. I thought that my social life had ended and that I could never be with another man. But something was strongly showing me the fact that I was wrong, life just keeps on. Although, I felt strange when choosing the right clothes and matching the purse with those high heel shoes. My hair was a problem. I was decided to go out, but not to be at the hairdresser, I was not prepared to be the last news of the town.
(tries)
Pasado pluscuamperfecto
(...)
9 de Agosto
Vómitos.
En el recuerdo, vómitos ajenos, a cualquier hora e intempestivos, sin sentido aparente para mí y destrozos varios en las neuronas mas cercanas al corazón. Y ni hablar del corazón.
Hoy el vómito fue mio. Y ahora siento lo que se siente vomitar. El desahogo que no es tal. La garganta ardida de tantas palabras juntas que se colisionan en el aire, estallando y aturdiendo a su paso. Palabras que nunca sabremos si llegan a destino como sonaban en la cabeza. Palabras que lastiman cuando salen y lastiman cuando vuelven a escucharse en el eco.
El vómito y el recuerdo de lo que es ser vomitado. Ser embestido por una situación inesperada, impensada y de incalculable tenor sentimental. No por inconmensurable, sino por no poder medirse con epítetos o reglas gramaticales. Sentirse vomitado, es sentirse abandonado debajo de una catarata de asuntos no resueltos, de situaciones ajenas y extrañas.
Por eso también siento culpa por haber vomitado. Culpa por haber generado una situación que varias veces odié sufrir. Culpa por haber dado motivos fundados a móviles infundados. O viceversa.
Pero sobre todo, culpa por haber dañado a un ser amado.
Dolor.
Espasmos.
Vómitos.
(Perdón)
Un final
Los marinos hacen un último esfuerzo y preparan la cubierta para la llegada a puerto. Todos los morrales están listos para ser devueltos a casa. De entre los gritos con órdenes y anuncios, se pueden distinguir canciones de felicidad y de esperanza.
Sin embargo un par de bocas se vuelven melancólicas por el final del viaje. A pesar de los esfuerzos por disimularlo, esperan que el viaje no termine nunca. Todo el cuerpo los engaña, necesitan llegar a casa para descansar, encontrarse con sus seres queridos, pero esperan no tener que bajar nunca a ese muelle. En ese viaje se encontraron y se compartieron como nunca. No quieren que termine así.
Los suspiros nunca llegan a destino y, entre las órdenes y las tareas, se perdieron. La muchedumbre copó todos los puestos, la fiesta no daba lugar a nuevos encuentros.
A medida que los barcos avanzan, las mujeres gritan de contento y bailan cada vez mas alegres. Las polleras y los pañuelos multicolores parecen estrellas fugaces rozando el suelo...
(...)
Barrenador de libros
: Biol. Larva de polilla literaria, que se alimenta de libros. Culta, porque lee lo que ingiere.
Libros arrumbados. Biblioteca descuidada. Libros, no sopas de palabras...
También me percaté de la variedad. No voy a nombrar los autores, para hacerme el interesante. Van desde la filosofía al humor, pasando por novelas y prosa, hay ficciones y crónicas, agronómicos, y claro, no falta alguno de cocina.
Como siempre no los obligo a seguir la cadena, sigo sin prometerles buenaventura o desgracias.
Las instrucciones son las siguientes:
1.- Tomen el libro mas cercano. ¡¡AL AZAR!!
2.- Busquen la página 123 del libro (si no tiene 123 páginas, cambien de libro o tomen una hoja cualquiera)
3.- En esa página ubiquen la 5º frase (si, la 5ta oración) y transcriban las siguientes 3 frases. (O hasta donde crean conveniente)
Estiro mi brazo y encuentro en mi mesa de noche "El Peregrino", de Paulo Coelho
[ ... ] "Subimos una pequeña elevación y, cuando llegamos arriba, pude ver la torre principal de la iglesia de Santo Domingo de la Calzada. La visión me animó; empecé a soñar con las comodidades y la magia del Parador Nacional. Por lo que había leído, el predio había sido construído por el propio santo para albergar a los peregrinos. Cierta noche, había pernoctado ahí el propio san Francisco De Asís, en su caminata a Compostela. Todo aquello me llenaba de excitación."
(...)
Ruined
En un segundo perdí la concentración, todo mi buen humor y mis buenas intenciones se esfumaron. Desapareció todo lo que me protegía y me sentí desnudo, sólo y con frío.
Tras días de ocultar la tristeza por miedo a la distancia y a la soledad, la realidad me retuerce la neurona y me pierdo en mi propia nube de humo. Como turco en la neblina. Como vendehumos en el smog.
Intensas ráfagas de desesperación y desconcierto surcan los cielos. La certeza del desamparo y la falta de un mimo del destino se sienten gestarse en el interior del envase.
Y el destino.
Y el destiempo.
(...)
Vende humos
- Ah, no sé...
- Es bello, movilizante e incluso algo intrigante. No tiene título...
- Hum... No recuerdo bien... Creo que es del año 91. Yo ya escribía en el 91. Vos estabas por tener tu primer hijo. ¿Te das cuenta?
- Si. Terrible, como pasa el tiempo. Parece que fue ayer que me dijo que iba a ser papá, pero ayer... ayer lo dejé en la casa de un amigo, y se quedó a dormir ahí...
- Está grande Evaristito.
- Si. Está grande. Ya está en 3° grado...
- ¿Y ya está tirando sus primeras bocanaditas de humo?
- Si, tenés que verlo... es... es un genio. Todavía parece el vapor en los días de mucho frío... pero sé que va a ser un grande en el arte de vender humo.
(suspiro)
- ¿Barmitzvá? Pensé que eras Adventista...
- Si claro, pero también somos Judíos.
- ¡No podés tener mas de una religión!
- ¿Cómo que no? Todo el mundo sabe que los vende humos no tenemos varias religiones, las tenemos todas...
- ¿Mormón también?
- Si, claro. Incluso somos ateos. Tenemos un don especial para las religiones. Pero nada de religión antes de tiempo, primero tiene que fortalecer su arte. Tiene inventiva y creatividad. Y esos ojos azules, le van a ser de gran utilidad.
- Hay ese Evaristito... Mirá, que no me llegue a enamorar de tu hijo...
- ¡Mujer! Tiene 9 años, for God sake!
- Pero en 10 años tendrá 19... Y yo, yo seguiré siendo mujer.
(...)
Claves
Escapémos a la ficción en la realidad. Esa es una de las claves.
(...)
Excusas
Infancia con maderas maduras ardiendo bajo la superficie de una piel joven e inexperta. Aún antes de tiempo.
Ahora, ese arte que supe dominar, debe de volver a surgir como una herramienta de defensa. Ficciones. Mitos. Fábulas. Ucronías. Y todas las variantes que este bello, pero deliberadamente cruel arte lingüístico pueda soportar.
Y esto lo digo ahora porque después, seguramente no va a haber tiempo de decirlo: perdón, อโหสิ, sorry, pardon, praštanje, mi scusi, 실례, 对不起, Entschuldigen Sie, desculpe.

{Imagen robada hace un tiempo, no recuerdo su autoría. Perdón.}
(...)
Source
¿Cuál es la fuente de nuestro movimiento? ¿Dónde se encuentra el centro de nuestro universo?
Caminar al costado del camino puede sonar trillado, encontrarse, buscarse, también.
Volverse a unir. Reunirse, re-unirse. Volverse a ligar. Re-ligar, religión.
Lo que hacemos con nuestras vidas es religión también.
Un día me dijeron, dejá de buscarte, dejá de gastar energía en eso, en su lugar creáte. Hoy quiero formatearme. Empezar de cero.
(...)
Bicentenario
La canción es urgente,
Es un río creciendo,
una flecha en el aire,
es amor combatiendo.
Quiero dártela ahora
que es la hora del fuego,
que es la hora del grito
que es la hora del pueblo.
Que nos una amorosa,
que nos pegue en el pecho,
que sigamos cantando
no podrán detenernos.
Que tu voz la levante,
que la suelte en el viento,
y que suene a victoria
cuando rompa el silencio.
La canción es simiente,
es de barro y de cielo,
es semilla y espiga,
es futuro y recuerdo.
La canción es urgente,
viene y va compartiendo
con dolor y alegría
el mismísimo sueño.
Quiero dártela ahora
con las ganas que tengo
en el nombre de todos
los que no se rindieron.
Que tu voz la levante,
Que la suelte en el viento,
Y que suene a victoria
Cuando rompa el silencio.
La canción es urgente - Teresa Parodi
(Mercedes Sosa, Liliana Herrero, Teresa Parodi; en el Salón Blanco, 2007)
(Que tu voz la levante
que la suelte en el viento
y que suene a Victoria
cuando rompa el silencio.)
Breve tratado de indias
En ese momento fuimos un mar cálido del caribe. Con oleajes y mareas. Resurgiendo en las rompientes nuestros suspiros hechos espuma. El sonido de las olas todo lo llenaba, con momentos de ritmos acompasados y luego síncopas que traían a los nuevos ritmos.
Maldito piso helado, se lo oía resquebrajar debajo de nuestros cuerpos ardientes. Pero era tal el frío del suelo, que la temperatura llegó a ceros inesperados hacía milésimas de segundo atrás.
Su cuerpo, ahora separado del mío, se sentía extraño en el envase. Se notaba en la cara con señas perdidas y en la respiración aletargada.
Extraño el verano. Con sus arrebatos. Con sus pasiones.
(...)
Historial II
>a veces
>ayer fui feliz bastante
>hoy mientras escribía también, en este momento también
>no es difícil si lo intentas... lenon
>es q es difícil de explicar.. da para una larga charla.. pero mi felicidad tiene tanto q ver nada más q conmigo, q (casi) ninguna situación logra desmoronarla... me siento íntegra... hasta en este preciso instante, con todo este gran montón de quilombos...
>Aunque es verdad, se es feliz de a ratos
(...)