Este año no hay poesías.
El camino recorrido me ha llenado de lágrimas,
el amor que es el amor,
quién es el amor.
El amor,
compartirse desde el corazón sin necesidad,
dar lo que se tiene sin pedir nada a cambio.
Casi treinta años han pasado,
desde la primera vez que lloraste de amor.
A pesar del dolor y las heridas,
de los errores y de los equívocos,
de los miedos y las debilidades,
amor.
Nadie en la tierra tiene la llave de todos los corazones.
Pero tus llaves,
úsalas todas.
Abre tu corazón
y ama,
a cada uno de los que han abierto su pecho frente a tus ojos.
Enamorarse no es amar.
Eso es inequívoco.
Pero amar y enamorarse es bello.
Atreverse a aceptar un amor,
es signo de coraje, de valentía.
Negarlo,
solo puede significar tempestades.
Veintinueve años han llevado agua a este río,
torrentoso por momentos y sereno en las mañanas.
Veintinueve años que no significan nada,
sino el amor que se ha sembrado y florecido.
Duelen los amores perdidos,
pero llena de regocijo haber amado.