Cancioncitas predeterminadas IV
Leiva - No Te Preocupes por Mi
Todo es tan perfecto
Nadie entiende el movimiento de sus alas
Es su mejor secreto
Me siento como un cerdo
Cuando estoy con ella y vuelvo a las andadas
Es como un largo eco
Cuando estoy con ella y vuelvo a las andadas
Es como un largo eco
Incendios que se pueden armar
Catarsis que nos pueden calar
Hasta los huesos, sabes que soy un experto
Además, últimamente, siempre estoy en mi peor momento
Catarsis que nos pueden calar
Hasta los huesos, sabes que soy un experto
Además, últimamente, siempre estoy en mi peor momento
No te preocupes por mí
Por un momento crucé al otro lado
Y luché con esas bestias gigantes (Uh-uh)
Por un momento crucé al otro lado
Y luché con esas bestias gigantes (Uh-uh)
Sólo te quise decir que no dejé de creer
Pero, era grande la sensación
De vértigo constante
Pero, era grande la sensación
De vértigo constante
Tengo un plan
Salir corriendo hasta que todo se arregle
Me alejaba como el ruido
De una ambulancia entre la gente
Salir corriendo hasta que todo se arregle
Me alejaba como el ruido
De una ambulancia entre la gente
Y aunque te pese
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Después de superar mi límite mental
He vuelto a remontar de repente
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Después de superar mi límite mental
He vuelto a remontar de repente
Uh-uh Uh-uh
Uh-uh Uh-uh-uh
Uh-uh Ah-ah
Ah-ah-ah
Uh-uh Uh-uh-uh
Uh-uh Ah-ah
Ah-ah-ah
No te preocupes por mí
Por un momento crucé al otro lado
Y luché con esas bestias gigantes
Por un momento crucé al otro lado
Y luché con esas bestias gigantes
Sólo te quise decir que no dejé de creer
Pero era grande la sensación
De vértigo constante
Pero era grande la sensación
De vértigo constante
Tengo un plan
Salir corriendo hasta que todo se arregle
Me alejaba como el ruido
De una ambulancia entre la gente
Salir corriendo hasta que todo se arregle
Me alejaba como el ruido
De una ambulancia entre la gente
Y aunque te pese
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Y aunque te pese
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Después de superar mi límite mental
He vuelto a remontar de repente
Te juro que esto no es lo que parece
No te convence, todo cambia, nada permanece
Después de superar mi límite mental
He vuelto a remontar de repente
Oh-oh-oh
De repente
De repente
Todo es tan perfecto
Nadie entiende el movimiento de sus alas
Nadie entiende el movimiento de sus alas
Compositores: Leiva
(...)
No sé por qué la navidad aparece hoy
Casi todas las peleas entre mis padres eran por el tema de la plata. De llegar
a fin de mes, de que se lavara con menos jabón la ropa, de no gastar
tanta luz, de usar poco papel higiénico... Entonces todos los gastos de la casa pasaban a ser situaciones tensionantes y a mi ni se me ocurría pedir galletitas o un postrecito cuando tenía hambre. Simplemente se comía lo que había cuando era el momento de comer. Y aprendí a comer cosas baratas, tomar mucha leche (porque mi viejo no ponía reparos a ese gasto) y a cocinarme avena con leche y azúcar como si fuera un manjar.
Sin que yo me lo propusiera surgió la necesidad de que a mis padres no les fuera muy pesado cumplir con mis deseos y sin saber cómo simplemente ya no los tuve. Inocentemente preferí sacrificar mis deseos ante la impotencia y la falta de dinero de mis padres. Por consiguiente cuando me preguntaban, yo nunca quería nada caro, o pedía algo de ropa o simplemente decía que no sabía.
Me daba mucha tristeza que mis padres no pudieran darme lo que yo quería. Por supuesto uno de los momentos que más tristeza me generaba era la navidad, porque no sólo tenían que lidiar con mi regalo, sino con el de mi hermana menor, los de mis primos y la comida para todos. Traté de estirar el misterio de la Navidad hasta que ya fue insostenible, pero es que para mi yo adulto es algo obvio lo que yo hacía: es mucho más fácil echarle la culpa de mi frustración a un misterioso gordo vestido de rojo, que a tus padres.
Un año me puse a buscar en los posibles lugares que ellos pudieran tener para esconder los regalos, hasta que lo encontré, una bolsa con los regalos para todos. El regalo de mi hermana era obvio, el de mi hermano también, y después había unos juegos de mesa que yo nunca había visto en mi vida.
No saben la cara de sorpresa y felicidad que pusieron cuando les dije que me había decidido y que ya sabía lo que quería, un juego de mesa que se llamaba Buen Viaje. No sé si era lo que habían previsto regalarme o si era para mi primo, pero preferí verlos felices acertando aunque sea una vez a lo que yo deseaba.
Sin que yo me lo propusiera surgió la necesidad de que a mis padres no les fuera muy pesado cumplir con mis deseos y sin saber cómo simplemente ya no los tuve. Inocentemente preferí sacrificar mis deseos ante la impotencia y la falta de dinero de mis padres. Por consiguiente cuando me preguntaban, yo nunca quería nada caro, o pedía algo de ropa o simplemente decía que no sabía.
Me daba mucha tristeza que mis padres no pudieran darme lo que yo quería. Por supuesto uno de los momentos que más tristeza me generaba era la navidad, porque no sólo tenían que lidiar con mi regalo, sino con el de mi hermana menor, los de mis primos y la comida para todos. Traté de estirar el misterio de la Navidad hasta que ya fue insostenible, pero es que para mi yo adulto es algo obvio lo que yo hacía: es mucho más fácil echarle la culpa de mi frustración a un misterioso gordo vestido de rojo, que a tus padres.
Un año me puse a buscar en los posibles lugares que ellos pudieran tener para esconder los regalos, hasta que lo encontré, una bolsa con los regalos para todos. El regalo de mi hermana era obvio, el de mi hermano también, y después había unos juegos de mesa que yo nunca había visto en mi vida.
No saben la cara de sorpresa y felicidad que pusieron cuando les dije que me había decidido y que ya sabía lo que quería, un juego de mesa que se llamaba Buen Viaje. No sé si era lo que habían previsto regalarme o si era para mi primo, pero preferí verlos felices acertando aunque sea una vez a lo que yo deseaba.
(...)
Otro sueño de cuarentena
Soñé que era chiquito, tipo seis años. Soñé con mi nonno y nuestra casa vieja, la quinta y el gallinero. Soñé que lo convencía de viajar a Italia a visitar a sus hermanas. Soñé que yo hablaba perfecto italiano.
En Santa María, a upa de la zía Rossina, mi nonno me retaba por haber desaparecido a la hora de la siesta. Me había ido a jugar por la ciudad, visitado a mis primos Costábile y Andrea, jugado por el muelle y recorrido todas las callecitas. Me retaba y yo le contestaba, "Non ti preocupare per me, si io sono a Santa María, non sono mai perduto".
Mammmma mía
En Santa María, a upa de la zía Rossina, mi nonno me retaba por haber desaparecido a la hora de la siesta. Me había ido a jugar por la ciudad, visitado a mis primos Costábile y Andrea, jugado por el muelle y recorrido todas las callecitas. Me retaba y yo le contestaba, "Non ti preocupare per me, si io sono a Santa María, non sono mai perduto".
Mammmma mía
(...)
Pasado
Hace varios días tengo el mismo pensamiento.Todas las mañanas de esta semana me despierta la misma angustia.
Me gustaría poder volver a vivir toda la vida desde el comienzo, con los saberes que tengo hoy. Necesito vivir, y quizá hasta disfrutar, esos momentos que hasta hoy me generan tanto dolor sabiendo que no está mal ser quién soy. Sabiendo que hay mucha gente forra en el mundo y que no depende de mi cambiar eso.
Me gustaría que sucediera todo igual, tomar las mismas decisiones buenas y malas, pero sabiendo que lo que yo siento está bien, que siempre puedo contar conmigo mismo, que estar solo también puede significar estar bien.
Siento que durante mi infancia y mi adolescencia todo fue cruel, de todos lados recibí cachetadas y golpes y no llegué a establecer mi posición para poder disfrutar y ser niño, adolescente. Un poco siento que todo pasó muy rápido, que hubiera podido disfrutar más si no hubiera estado escondiéndome y defendiéndome. Y si no hubiera estado prestando atención, empatía y cariño al resto (que en muchos casos, no lo merecían), sobre todo.
Le doy gracias a este adulto que soy hoy, que llegó para salvarme a mí, a mi niño y a mi adolescente.
Me gustaría poder volver a vivir toda la vida desde el comienzo, con los saberes que tengo hoy. Necesito vivir, y quizá hasta disfrutar, esos momentos que hasta hoy me generan tanto dolor sabiendo que no está mal ser quién soy. Sabiendo que hay mucha gente forra en el mundo y que no depende de mi cambiar eso.
Me gustaría que sucediera todo igual, tomar las mismas decisiones buenas y malas, pero sabiendo que lo que yo siento está bien, que siempre puedo contar conmigo mismo, que estar solo también puede significar estar bien.
Siento que durante mi infancia y mi adolescencia todo fue cruel, de todos lados recibí cachetadas y golpes y no llegué a establecer mi posición para poder disfrutar y ser niño, adolescente. Un poco siento que todo pasó muy rápido, que hubiera podido disfrutar más si no hubiera estado escondiéndome y defendiéndome. Y si no hubiera estado prestando atención, empatía y cariño al resto (que en muchos casos, no lo merecían), sobre todo.
Le doy gracias a este adulto que soy hoy, que llegó para salvarme a mí, a mi niño y a mi adolescente.
(...)
Disclaimer
Estos días encerrado, la distancia con los seres queridos, el recuerdo de las caricias y el dolor de las derrotas me pusieron a pensar en muchas cosas y paso gran parte del día fantaseando. Mi cabeza gira entre el trabajo en la pc, el látex semimate de las paredes y las hornallas.
Hace varias noches que mis sueños se volvieron raros. Uno de los más vívidos fue verme en la calle, caminando al tren, con un solazo increíble que me hacía entrecerrar los ojos. Todo brillaba.
Ya en el tren, veo que la ciudad estaba cambiada, había más verde. El tren de repente se eleva y corre por carriles en lo alto de la ciudad, como en los cuentos de ciencia ficción, parece que vuela. Pasamos toda la ciudad de Buenos Aires por encima, puedo ver desde la Avenida Corrientes hasta Av. Cabildo, en el fondo veo el boulevard de García del Río, una locura. Los edificios blancos, bien blancos. Una ciudad relucientemente blanca, verde y ese rojo gastado de las tejas de las casas más bajas.
Llegamos al cementerio de Hurlingham, todavía volando. El parque es de ensueño, muchas tonalidades de verde, lápidas blancas y brillantes. No hay sombras, el sol está en todas partes. Me paso de estación, con tanto ensueño, con tanta distracción bella. En este exacto momento estoy caminando entre las blancas y brillantes lápidas, no hace frío ni calor, y vuelan mariposas y pájaros a mi alrededor.
Camino feliz al sol por callecitas de un barrio con casas bajas, me cruzo con gente que camina, charla y ríe con fuerza, más adelante algún perro mueve que la cola y los niños juegan a la pelota en una placita.
Camino feliz al laburo, feliz, como diez años atrás.
Quiero volver a tener felicidad en mi trabajo. Y sol, más sol.
Hace varias noches que mis sueños se volvieron raros. Uno de los más vívidos fue verme en la calle, caminando al tren, con un solazo increíble que me hacía entrecerrar los ojos. Todo brillaba.
Ya en el tren, veo que la ciudad estaba cambiada, había más verde. El tren de repente se eleva y corre por carriles en lo alto de la ciudad, como en los cuentos de ciencia ficción, parece que vuela. Pasamos toda la ciudad de Buenos Aires por encima, puedo ver desde la Avenida Corrientes hasta Av. Cabildo, en el fondo veo el boulevard de García del Río, una locura. Los edificios blancos, bien blancos. Una ciudad relucientemente blanca, verde y ese rojo gastado de las tejas de las casas más bajas.
Llegamos al cementerio de Hurlingham, todavía volando. El parque es de ensueño, muchas tonalidades de verde, lápidas blancas y brillantes. No hay sombras, el sol está en todas partes. Me paso de estación, con tanto ensueño, con tanta distracción bella. En este exacto momento estoy caminando entre las blancas y brillantes lápidas, no hace frío ni calor, y vuelan mariposas y pájaros a mi alrededor.
Camino feliz al sol por callecitas de un barrio con casas bajas, me cruzo con gente que camina, charla y ríe con fuerza, más adelante algún perro mueve que la cola y los niños juegan a la pelota en una placita.
Camino feliz al laburo, feliz, como diez años atrás.
Quiero volver a tener felicidad en mi trabajo. Y sol, más sol.
(...)
Presupuestos
Es fija.
Te contactás con el especialista en vender algo y le decís la temible frase, "¿me podrías dar un valor orientativo?" Y... acto seguido te piden que les pases una docena de factores y diez variables, responder la cuadratura del círculo y llevar todo junto con la primer orina de la mañana, en ayunas, a Longchamps.
Mirá, chabón, sólo quiero saber si lo que necesito está más cerca de mil pesos o del millón de dólares.
Mientras tanto, el mar.
Mientras tanto, las hojas del viento.
Es fija.
Te contactás con el especialista en vender algo y le decís la temible frase, "¿me podrías dar un valor orientativo?" Y... acto seguido te piden que les pases una docena de factores y diez variables, responder la cuadratura del círculo y llevar todo junto con la primer orina de la mañana, en ayunas, a Longchamps.
Mirá, chabón, sólo quiero saber si lo que necesito está más cerca de mil pesos o del millón de dólares.
Mientras tanto, el mar.
Mientras tanto, las hojas del viento.
Es fija.
(...)
Sentimientos y escritura
>cuando no tenemos tiempo para escribir, es porque tenemos las manos ocupadas con otras pasiones<
(...)
Los brazos
Lluvia. Agua fría y pesada.
Toneladas de agua fría y pesada caían sobre la cabeza de Amir. Él, parado en la
avenida más ancha que había visto jamás, con fuerzas sólo para soportar el
embate de las nubes en el cielo. La fuerza de la naturaleza sobre su cabeza,
toda. Nada había podido hacer contras las otras fuerzas, la del hombre y la del
destino. Los ladrones le habían dejado unas monedas en el bolsillo de su
pantalón y un pañuelo bordado que le había dado la madre justo antes de subir
al avión. Había planeado su viaje por meses, casi un año. Ahorró
casi todo su sueldo como programador en la agencia de telemarketers, gastando
lo mínimo que su madre necesitaba para comprar comida. Su prima le había
regalado la ropa y zapatos, no lo tradicional, para no llamar la atención. Él se cortó el
pelo y se compró un perfume nuevo, occidental, de esos que tenían personajes de
cine en sus cajas plateadas. Había cambiado el resto de sus ahorros en el
mercado de su pueblo, cerca del Ganges. Y ahora en un país que no conocía, con
una lengua que lo abrumaba con sus sonidos extraños, sentía desfallecer su
corazón. Sus lágrimas no se distinguían de la lluvia, pero estaban. Un
relámpago lo asustó. En su tierra no había estas tormentas, ni siquiera cuando
azotaban los monzones. Allá era todo viento y agua, acá además había interminables relámpagos
y truenos, truenos fuertes como si fueran a explotarle en la cabeza.
(...)
Mayo fue esto
Yo a ti te cielo, todo el cielo.
Café de la mañana, con espuma y olor a vida nueva.
Mi espera furtiva, mi escala panzada.
Yo a ti te cielo, cielo con sol y nubes blancas.
Vaso de jugo fresco, con pulpa y semillas.
Mi paseo lento, mi caminata golosa.
Yo a ti te cielo, cielo fuerte azul celeste.
Porción de medialunas, bocado, mordida.
Mi llegada tarde, mi canción pegada.
Yo a ti te cielo, cielo negro oscuro.
Coctail de manzanas rojas, con aromas y fantasía.
Mi abrigo raído, mi mano apretada en otra.
Yo a ti te cielo, cielo azul profundo con estrellas.
Sueños rojos y fucsias, fotos en Instagram.
Mi sonrisa acostada, mi mirada intensa.
Yo a ti te cielo, todo el cielo.
Café de la mañana, con espuma y olor a vida nueva.
Mi espera furtiva, mi escala panzada.
Yo a ti te cielo, cielo con sol y nubes blancas.
Vaso de jugo fresco, con pulpa y semillas.
Mi paseo lento, mi caminata golosa.
Yo a ti te cielo, cielo fuerte azul celeste.
Porción de medialunas, bocado, mordida.
Mi llegada tarde, mi canción pegada.
Yo a ti te cielo, cielo negro oscuro.
Coctail de manzanas rojas, con aromas y fantasía.
Mi abrigo raído, mi mano apretada en otra.
Yo a ti te cielo, cielo azul profundo con estrellas.
Sueños rojos y fucsias, fotos en Instagram.
Mi sonrisa acostada, mi mirada intensa.
Yo a ti te cielo, todo el cielo.
(...)
Melancolía no es tristeza
Etiquetas: adolescente, ayudar, depresión, deseo, melancolía, salir, soñar, tristezaWild horses - Rolling Stones
Tenemos derecho a estar tristes, tenemos derecho a caer, a rompernos, a desarmarnos, a llorar por semanas. Tenemos derecho y la necesidad de hacerlo, de abrazarnos a su almohada, a mirar fotos viejas. Tenemos derecho a estar a oscuras. Tenemos derecho a mostrarnos felices por fuera y vacíos por dentro. Tenemos derecho a salir a trabajar o a sociabilizar sin mostrarnos con dolor, volver a casa y llorar hasta dormirnos.
Pero también tenemos derecho a un día, así sin más, superarlo todo o en partes, pero que ya no nos pese. Tenemos derecho a vernos felices, a caminar bajo el sol una tarde de sábado. A esperar el colectivo cantando nuestra canción favorita, a tomar helados con chispas de chocolate, a reír hasta que nos duela la panza. Tenemos derecho a salir a flote y volver al camino de la felicidad.
Y ese paso, ese amanecer nuestro, tenemos derecho a dejarlo llegar sin presión, sin fuerza, sin pensarlo, o pidiendo ayuda si nos es muy pesado.
Lo que no tenemos derecho es a hacernos doler sin más sentido que ahogarnos y dejarnos morir desde adentro. Es nuestra obligación prender aunque sea una pequeña luz, aunque sea unos minutos al día. Lo que podamos. Sabernos vivos y fuertes, auqnue sea esos minutos, saber que quizá mañana nos duela algo muy fuerte, pero que pasado podremos sonreir. Y así, algunos pasos adelante, otros atrás, caminar el trecho rocoso que nos separa de lo que queremos latir.
Saber que un día va a amanecer, es nuestra esperanza.
(...)
dos segundos
Siempre se escapan los ojos cuando la dicha espera agazapada tras un sillón raído.
(...)
Si el problema somos nosotros
Si te dejás la barba,
si te ponés ropa muy vieja,
si estás despeinado,
si tenés el pelo largo...
Si comés pescado,
si no querés cenar,
si preferís comer al café con leche,
si tiene grasa...
Si tiene mucha harina,
si el jamón está cortado en cuadraditos,
si el pollo tiene piel,
si ya comimos pizza...
Si fumás,
si te juntás con personas que fuman porro,
si vas a ese lugar que no me gusta,
si sos amigo de aquel...
Si no me decís lo que pensás,
si diciéndome lo que pensás me hacés llorar,
si me decís lo que no quiero escuchar,
si no me abrazás lo suficiente...
Si te vas al trabajo,
si te vas a estudiar,
si viajás,
Si te acostás temprano porque al otro día madrugás...
Si te gusta garchar con la luz encendida,
si te gusta mirarme a la cara,
si te gusta fuerte,
si no tenés ganas de garchar...
Si el problema sos vos, que no me decís a tiempo que el problema somos nosotros...
Nosotros - Yo - Vos - Nosotros - Nadie
si te ponés ropa muy vieja,
si estás despeinado,
si tenés el pelo largo...
Si comés pescado,
si no querés cenar,
si preferís comer al café con leche,
si tiene grasa...
Si tiene mucha harina,
si el jamón está cortado en cuadraditos,
si el pollo tiene piel,
si ya comimos pizza...
Si fumás,
si te juntás con personas que fuman porro,
si vas a ese lugar que no me gusta,
si sos amigo de aquel...
Si no me decís lo que pensás,
si diciéndome lo que pensás me hacés llorar,
si me decís lo que no quiero escuchar,
si no me abrazás lo suficiente...
Si te vas al trabajo,
si te vas a estudiar,
si viajás,
Si te acostás temprano porque al otro día madrugás...
Si te gusta garchar con la luz encendida,
si te gusta mirarme a la cara,
si te gusta fuerte,
si no tenés ganas de garchar...
Si el problema sos vos, que no me decís a tiempo que el problema somos nosotros...
Nosotros - Yo - Vos - Nosotros - Nadie
(...)
El 35 es el pajarito y el candelero.
El 36 es la manteca y la silla.
El 37 es el dentista y el chacarero.
El 36 es la manteca y la silla.
El 37 es el dentista y el chacarero.
El 38 es la verdura y los dados.
(...)
Final I
"Siempre deseé escribir un western. Es muy divertido y, a la vez, muy difícil. Te pasas todo el tiempo preguntándote cómo demonios vas a escribir el tiroteo final."
City, Alessandro Baricco
(...)
Man on fire
Es bueno recordar bellos viejos momentos.
¿Es bueno recordar bellos viejos momentos?
Es bueno recordar bellos viejos momentos.
¿Es bueno recordar bellos viejos momentos?
¿Qué, vos bailás?
(...)
Para armar II
Yo vivo en una ciudad
donde la gente:
a) aun usa gomina
b) toma aspirinas
c) ya no camina
donde la gente se va a la oficina:
a) sin un minuto de más.
b) sin su delantal.
c) sin su arma mortal.
Yo vivo en una ciudad
donde la prisa del diario trajín:
a) parece un film de Carlitos Chaplin
b) trae mocos con hollín
c) retiene mucho orín
aunque sin comicidad.
Yo vivo en una ciudad
que tiene un puerto en la puerta
y una expresión boquiabierta
para lo que es:
a) novedad.
b) curiosidad.
c) banalidad.
y sin embargo yo quiero a ese pueblo
tan distanciado entre si, tan solo
porque no soy mas que alguno de ellos
sin la gomina, sin la oficina
con ganas de:
a) renovar.
b) aniquilar.
c) estallar.
d) disfrutar.
Yo adoro a mi ciudad
aunque su gente no me corresponda
cuando condena mi aspecto y mis ondas
con:
a) un insulto al pasar.
b) una trompada de knok out.
c) la condena social.
Yo adoro a mi ciudad
cuando las chicas con sus minifaldas
parecen darle la mágica espalda
a la inhibición popular
Yo adoro a mi ciudad
aunque me acuse de:
a) loco y de mersa
b) chavista y persa
c) clasista y conversa
aunque guadañe mi pelo a la fuerza
en un coiffeur seccional
y sin embargo yo quiero a ese pueblo
porque mi incita le rebelión
y porque me da infinitos deseos
de contestarles y de cantarles
mi novedad, mi novedad...
Letra de la canción
Miguel Cantilo - Yo vivo en una ciudad
(...)
Diez años challenge
Hace diez años me dejabas una nota en el parabrisas. Una sonrisa en un papel blanco. Mi auto estaba estacionado debajo de la magnolia (el Magnolio). No me presenté en marzo, ¿sabés? Y no, no fue culpa tuya, fui yo, llegando tarde a los momentos importantes. Como ese viernes. Algún día me va a pesar tanto, tanto más, que no voy a poder seguir.
Seguir. Todo siguió adelante, con los corazones rotos, con ese veneno oscuro corriendo por nuestras venas. Pero siguió. No me siento digno de cargar con esta tristeza. Yo tengo que cargar la culpa, pero me la saco de encima como si fueran los mosquitos en Las Flores, diez años atrás. Los espanto, pero vuelven insistentes en el medio del silencio a revolotearme en la oreja. Tanto más, porque la culpa crece con el tiempo, anida, se acomoda, reposa como un retrovirus que infecta el adn de las mitocondrias.
Seguir. Todo siguió adelante, con los corazones rotos, con ese veneno oscuro corriendo por nuestras venas. Pero siguió. No me siento digno de cargar con esta tristeza. Yo tengo que cargar la culpa, pero me la saco de encima como si fueran los mosquitos en Las Flores, diez años atrás. Los espanto, pero vuelven insistentes en el medio del silencio a revolotearme en la oreja. Tanto más, porque la culpa crece con el tiempo, anida, se acomoda, reposa como un retrovirus que infecta el adn de las mitocondrias.
Diez años atrás, laputamadre. Diez años atrás éramos felices. Nos picaban los mosquitos en Las Flores. Cantábamos canciones lindas y mirábamos las estrellas tirados en el pasto. Ya no miro estrellas, ya no volví a Las Flores. No pude saludar a tu vieja por el cumpleaños. Me cuesta saludar a la gente en los cumpleaños, pero tu mamá me cuesta más. Siempre los tengo presentes, me duele que nunca les dije lo culpable que me siento por no haber llegado unos días antes, por querer cumplir con mi trabajo en lugar de ir corriendo a encontrarte.
Diez años atrás. La putamadre. Diez años atrás éramos felices. Yo era feliz al menos. Era el cumpleaños de él. Y estaba de mal humor, para variar. Trabajamos en el campo, aunque no nos dejó manejar el tractor. Al final del día nosotros sacábamos fotos y él daba vueltas, fingiendo estar seriamente ocupado. Tu foto en el atardecer es la última fotografía realmente feliz de un atardecer que yo haya sacado. Tan linda, vergonzosa. Esos días los pasamos felices, tomamos mate, nos trepamos a los árboles y jugamos un rato a ser la mamá y el papá, a ser los niños y los duendes. Tu foto la perdí cuando perdí todo lo que me quedaba, pero la tengo acá en la retina, pegada con la fucking gotita, que nada nada lo despega. Hoy caía el sol en esta caja de cemento, esta caja rodeada de asfalto, y te extraño tanto chabona. Laputamadre.
Diez años atrás. La putamadre. Diez años atrás yo era feliz. Te extraño tanto chabona. Tanto.
(...)
Consignas para un tener buen ambiente de trabajo I
- La tensión ayuda al trabajo.
- La tensión que no ayuda al trabajo es agobio.
(...)
